R e s e ñ a  y  f o t o g r a f í a  d e  l o s  b a r r i o s  d e  B u e n o s  A i r e s    >San Nicolás       

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   B a r r i o  d e  

 

 

 

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   B a r r i o  d e  S a n   N i c o l á s                                                                                     

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Ubicado hacia al sur-este geográfico de la ciudad.

Esta delimitado por las arterias: Avenida Córdoba, Avenida Callao, Avenida Rivadavia, ramal oeste de la Avenida Leandro N. Alem, Bartolomé Mitre, Avenida Rosales, ramal norte de la Avenida La Rábida (norte), Avenida Eduardo Madero.

CGPC: 01

Superficie (en km2): 2,3
Densidad (habitantes/km2): 12.463,9
Población Total: 28.667
Mujeres: 15.450 Varones: 13.217
Fuente: DGESC, en base a datos censales, año 2001.
Aniversario: 23 de agosto

El dicho popular dice "vamos al centro", los porteños llamamos de esta forma a este mítico barrio. Nunca escuchara usted decir "vamos a San Nicolás", los porteños en nuestra mayoría nunca mencionamos a este barrio por su propio nombre, cosas de la gente común.

Historia

     El nombre de este barrio se remonta a la capilla fundada en 1733 por don Domingo de Acasusso, en la esquina de las actuales Carlos Pellegrini y Corrientes. La capilla fue reconstruida en 1767 por don Francisco de Araujo, y por Real Cédula del 8 de julio de 1769, al quedar la ciudad dividida en seis parroquias, la de San Nicolás quedó erigida como una de ellas. En esta iglesia el 23 de agosto de 1812 se izó por primera vez en Buenos Aires la bandera nacional, en ocasión de celebrarse un oficio religioso en acción de gracias por el fracaso de la conspiración de Alzaga. La iglesia de San Nicolás desapareció al ensancharse la calle Corrientes, y en el mismo lugar se levantó el Obelisco, en una de cuyas caras se grabó la leyenda que recuerda aquel hecho. Hoy la iglesia de San Nicolás de Bari se levanta en la avenida Santa Fe 1364. El barrio, por su ubicación geográfica, es uno de los más antiguos de Buenos Aires, y en su interior comprende a la plaza Lavalle, conocida como el Hueco de Zamudio, en razón de una quinta vecina. El lugar fue destinado para ejercicios militares, pasando a ser conocida como Plaza de Armas. El Parque de Artillería, levantado donde hoy se encuentra el edificio de Tribunales que data de 1910, le otorgó el nombre de plaza del Parque, hasta que finalmente, por Ordenanza del 16 de setiembre de 1878, adquirió su nombre definitivo. Frente a ella, en el solar del actual Teatro Colón, inaugurado el 25 de mayo de 1908, se encontraba la Estación del Parque. Desde allí, el 29 de agosto de 1857 salió en su primer viaje rumbo a la Floresta, el primer tren argentino arrastrado por la célebre locomotora La Porteña.
Fuente: CEDOM

Comencemos a caminar por el antiguo barrio de San Nicolás y el punto, que sin lugar a dudas, es el más emblemático, no sólo del barrio sino que también de la ciudad, es donde esta emplazada La Plaza de la República y en su centro el Obelisco de Buenos Aires cita en el cruce de las avenidas Corrientes y 9 de Julio.

 

  Esta dos imágenes y el video las tomamos desde el mirador de un hotel que se encuentra a unos ciento cincuenta metros del Obelisco, en el medio exacto de el cruce de las avenidas antes nombradas, lo cual era un problema para los arquitectos urbanos a la hora que pase el trencito vehicular. Había que cruzar por  el mismo Obelisco, entonces y como se muestra en las fotos se realizó una especie de rotonda, que desde hace unos años tiene forma de ovalo y es la misma Plaza de la República. Antiguamente era redonda. La avenida Corrientes se divide en dos por unos metros y el tránsito circula a ambos lados del monumento y la Avenida 9 de Julio se abre en sus dos manos y hacia los costados uno cincuenta metros.

 

En la Plaza encontramos los escudos de las 24 Provincias Argentina y en la cabecera norte una inmensa placa representando el mapa de Argentina, todos los día se izan los pabellones nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires.

En uno de los lados del monumento encontramos esta leyenda que recuerda que en este lugar se izó por primera vez en la Ciudad, agrande la foto y encontrará los datos.

Todo lo formal que representa nuestro Obelisco se fue transformando también en una usanza popular, que convirtió al monumento en un punto de reuniones del pueblo. El 25 de junio de 1978 el seleccionado argentino obtuvo la copa del mundo por primera vez, y a las siete de la tarde de ese día espontáneamente el pueblo de la ciudad se reunió en el lugar para festejar dicho triunfo, Las banderas Argentinas y cánticos como dale campeón o el que no salta es un brasilero (ante la gran rivalidad que existe futbolísticamente hablando con ese hermano país) y esa fiesta popular permaneció hasta las cinco de la mañana, el día lunes 26 de junio de ese año la mayoria de nosotros fuimos a trabajar sin dormir y en mi caso particular me quede dormido, aparecí en mi trabajo a las doce del mediodía y el día martes mi patrón me despidió. En ese momento tenía sólo 17 años y estaba tan feliz por el campeonato, que nada me importaba.

Desconocía que en esas mismas horas la dictadura militar genocida estaba torturando y asesinando a mis compatriotas.

También y a la par con la Plaza de Mayo se utiliza para actos políticos, y cierres de campaña. Encontramos por otra parte que se realizan recitales y protestas de todo tipo.

Para conocer la historia completa de este monumento visite en nuestro sitio la sección Monumentos y encontrará datos e historia completa del Obelisco:

  http://www.mirebuenosaires.com.ar/Monumentos%20de%20Buenos%20Aires.htm.

Encontramos estas cuatro vistas si nos paramos en la Plaza de la república:

Como particularidad vemos desde la Plaza de la República estos dos triángulos en la edificación,(mirando hacia el este y el oeste). Existe una Avenida de nombre Roque Sáenz Peña que nace en la calle Bolívar en la esquina este de la catedral metropolitana, la Plaza De Mayo y La legislatura de La ciudad de Buenos Aires , llevando una demarcada diagonal, que une dicha plaza con la Plaza de la República y por ende el Obelisco y continua una cuadra más hacia el este y muere en el cruce de las calles Talcahuano y Lavalle, que lo tenemos como prócer y fue consagrado como el primer golpista de la República, asesino de Dorrego, que entre otras grande obras que realizó, fue el fundador de La República Oriental de Uruguay.

  Con dirección norte sur encontramos la Avenida 9 de Julio, que se cuenta que es la más ancha de mundo, (no se si es verdad). La primera imagen muestra a esta avenida hacia el norte del Obelisco y de la Plaza de la República, y la segunda en un día más nublado esta el  sur, en el fondo de la imagen vemos un gran edificio que actualmente es un ministerio de la nación.

Una gran particularidad encontramos en las direcciones y/o alturas de las calles que cruzan la avenida 9 de Julio. Que no existen edificaciones en la cuadra del 900 al 1000. Y la razón es que para realizar las obras de esta avenida y que posea cien metros de ancho, demolieron las edificaciones desde su nacimiento hasta su fin. Sólo quedaron en pie, el edificio del ministerio, hoy de Obras y Servicios Públicos que vimos en la imagen anterior. Con respecto a este gran edificio podemos decir que desde su terraza que tiene más de veinte pisos, en días claros se puede apreciar las costas de la hermana República del Uruguay a través del Río de la Plata, y también que existió un proyecto que nunca se llevo a cabo el de correr el edificio entero, para concluir la obra de la avenida 9 de Julio. El otro edificio que se salvo de la piqueta fue una iglesia que se encuentra en el extremo sur de la avenida 9 de Julio en el barrio de Constitución.

  Hacia el norte de la plaza de la República, unos trescientos metros encontramos el majestuoso Teatro Colón, rodeado por las calles Cerrito, Viamonte, Libertad y el pasaje Arturo Toscanini, el cual tiene una linda historia de cultura en la ciudad que por lo general nunca estuvo apuntada a las clases más pobres de la sociedad.

En el año 1891 se realizó el proyecto y fue inaugurado el 25 de Mayo de 1908 con la puesta en escena de la ópera Aída de Giuseppe Verdi. En el prolongado proceso de diseño y construcción de esta emblemática sala teatral participaron tres destacados arquitectos de la época: Francesco Tamburini, Víctor Meano y Julio Dormal. La intervención de cada uno de estos proyectistas indudablemente enriqueció el producto final. El teatro Colón, una de las grandes salas de ópera de Occidente, es reconocido internacionalmente por la calidad acústica de su sala. Su composición general muestra un evidente equilibrio de los estilos que la componen: volumetría exterior de inspiración centroeuropea con sala de matriz italiana, amplios vestíbulos y foyers que corresponden a la tradición francesa. Este procedimiento de combinación de distintos estilos (eclecticismo) es representativo de una actitud intelectual que dejó sus marcas en todo el espacio de la ciudad, particularmente durante el período de renovación y modernización de la misma que se realizó en lo que luego se denominaría la Belle Époque. Sus cuatro fachadas están ornamentadas con elementos del lenguaje academicista. En su legendaria sala podemos admirar una cúpula pintada por el maestro Raúl Soldi en la década de 1960, de ella pende una majestuosa araña circular.

En el año 2008 nuestro Teatro Colón cumplió su cien aniversario y gracias a los desastrosos administradores que tuvo y tiene la ciudad de Buenos Aires el teatro se encontraba en obras y hoy a mediados de 2009 continúa en las mismas condiciones. Cien años se cumplen sólo una vez y definitivamente se perdió la oportunidad de homenajear al teatro desde lo popular, por la decidía, falta de planeamiento e inversión de las autoridades. Y por otra parte desde este humilde medio cultural independiente hacemos voto para que después de la reapertura del teatro, este le de mucho más espacio para admirar las obras que en él se realizan a la gente con poco poder adquisitivo. La solución es sencilla, poner los costos de las entradas a un valor accesible para la gente de menos poder adquisitivo.

En el siguiente link de Mire Buenos aires encontrará más información y datos técnicos sobre el Teatro Colón, en la sección, monumentos: http://www.mirebuenosaires.com.ar/Arquitectira%20de%20Buenos%20aires.htm

En la esquina de Libertad y Viamonte encontramos una placa recordatoria la cual nos cuenta que en la manzana comprendida por las calles Libertad, Viamonte, Cerrito y Tucumán, en el año 1857, se construyó la Estación del Parque, y desde allí salía un tendido de rieles ferroviarios que llegaba hasta el barrio de Floresta, y la famosa locomotora La Porteña (o la Porteñita) tirando tres vagones, se convierte en el primer ferrocarril del país. Como parte de la obras también comprendieron el empedrado de las cuatro calles antes nombradas con el agregado de la artería de nombre Lavalle, un terraplén para evitar las inundaciones. Fuente de la fotografía www.todotren.com.ar.

Estamos en la amada, histórica y nunca bien ponderada "calle" Corrientes, donde el tango se siente en el aire.

Apodada "la que nunca duerme", y propietaria del mayor ambiente bohemio de la ciudad. En las gloriosas épocas de las décadas de los años veinte, treinta, cuarenta y cincuenta de siglo XX, cuando el Tango era el único Rey, cuando Carlitos Gardel ya era el mejor. Donde encontrábamos los Cafetines de Buenos Aires, como el desaparecido el Café el Nacional, donde supo mi abuelo visitar a su amiga Rosita Quiroga quien fue una de las primeras voces femeninas del Tango en la década del diez del siglo XX.....

Es en 1912 cuando Vicente Greco propone la designación de orquesta típica (criolla), que utiliza en 1917, Francisco Canaro. Alrededor de 1914, Roberto Firpo organiza el primer conjunto típico. Corresponde destacar numerosos locales tangueros situados en nueve cuadras de la saudosa Corrientes angosta, de Esmeralda a Rodriguez Peña, en los años del avance El Tango hacia El Centro y El Bajo desde El Estribo, El Trianón y La Paloma.
No se puede obviar la mención de locales no tangueros que existen en esas cuadras, que no pueden (o no desean) aceptar orquestas típicas. Asimismo conviene incluir algunos ubicados hasta Paseo de julio y de Lavalle a Sarmiento. Un conjunto de Locales tangueros y no tangueros que incluyen: Cafés, Restaurantes, Confiterías, Almacén (y Bar) y otros en los que se cumple el ritual de "vamos a tomar un cafecito y charlar con amigos". El aceptar no implica pedirlo.
A los musicales concurren barras de (y) tangófilos que escuchan conjuntos de disímil categoría o los discos que "pasa" la vitrolera.
A los no musicales concurren intelectuales que se integran en recordadas peñas... y "chantas que simulan serlo y declaman".
Algunos reciben clientes que "Únicamente" desean saborear su cafecito... sin necesidades musicales o literarias. Si están con amigos comentan con voz estentórea, de jueves a sábado, la "fija" en las carreras, el 3 a 0 de su cuadro y hasta citas. Comentan en voz baja, de lunes a miércoles, por que "no se les dio".
En su ámbito se presentan interesantes anécdotas.
Se lamentan las omisiones... pero no es posible incluirlos a todos.
La palabra saudosa (Adj. de saudades, de origen gallego, que figura en el diccionario) es más relevante que nostálgica, recordada, etc. para expresar lo que, actualmente, sienten aquellas personas que cuando "estrenaron los largos y con la libreta asomando del bolsillo, por las dudas" (como indica el profesor Diego A. del Pino), pero en esa ocasión guardada en un bolsillo interior, asimismo "por las dudas", conocieron la noche de la calle Corrientes, que se integra en "La noche de Buenos Aires", magníficamente descripta por Ulyses Petit de Murat en su libro homónimo.
En nuestro texto figuran como presentes, aquellos que la "vivieron" nunca la olvidarán.

Alberto Vacarezza, por esos años, escribió un tango en el que se encuentran estos versos:

"Calle Corrientes de mis amores.
Calle Corrientes donde nací
y entre las
luces de mil colores
aquella noche la conocí".

En esas cuadras se encuentran las dos esquinas del hombre que está sólo y espera.
¡A quien espera v por cuánto tiempo! En ambas insatisfecho e inmaduro.
La primera esquina, la del sudeste con Esmeralda, es la que bautizó Raúl Scalabrini Ortiz, es la de los Pitucos.
Es la del Café Cabildo, a la que el "negro"  Celedonio Flores le dedicó, en "Corrientes y Esmeralda", estos versos:

"Esquina Porteña. Este Milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial.
Cuando con la vida esté cero a cero.
T'e prometo el verso más rante y canero

Para ser tango que te haga ínmortal."

La segunda esquina, la del sudoeste con Paraná, es la que de acuerdo con Arturo Jauretche, es la del reaje. (Opinión que le fue transmitida a Jorge A. Bossio y que éste reproduce en su Libro "Los Cafés" , pág. 223).

Las esquinas con Esmeralda, también son las de la Confitería del Buen Gusto, en el sudoeste. Elegante lugar, asisten familias a la hora del té y caballeros en la del Vermouth.

Café Guaraní, en el noroeste. En su local, Carlos Gardel (que actúa en el Teatro Esmeralda, luego Maipú), siempre dispone de una mesita que comparte con José Razzano y Egidio Nacari.

Donde estaban los cafetines de Buenos Aires:

Fuente: Club de Tango

Empire Theatre (luego Ateneo), en el noreste. Música Española.
Estos locales hasta San Martin representan hitos en el recuerdo.
Palace Theatre, en el 757. Cine, el mejor de 1911 a 1926.
Bar de Rosendo, en el noreste con Maipú, reúne a periodistas de revistas. Allí, José Álvarez (Fray Mocho) gestú "Caras y Caretas".
Bar Suárez, en el sudoeste con Maipú. Aún se encuentra.
Café de Gerard (el Bar Inglés), en el noreste con Florida. Musical y politizado, con la presencia de periodistas y políticos.

Almacén de Coppini, en el noreste con San Martin donde suele almorzar el Gral. Mitre y reunirse con correligionarios.

Fuente: Club de Tango

La Helvética, en el sudoeste con San Martin. Su salón alargado, con el estaño en un rincón. Asisten periodistas, intelectuales, escritores, políticos, etc.: Bartolomé Mitre; Joaquín de Vedia; el emir Emin Arslan; Roberto Payró; Emilio Becher; Héctor Pedro Blomberg; Eduardo Mallea. Se conocieron los directores Clemente Onelli (del Zoológico) y Antonio Malvagni (del Colón).
Dejó de atender en 1958, más que centenario. No fue olvidado.
Se llega a 25 de Mayo: El Bajo: otro ambiente y otra historia.
Las cuadras al norte son las que han contribuido a (¡merecida!) fama. Incluyen los Teatros Roma y Cosmopolita y otras salas (no son recordables) con sus "desplumaderos" (cafetines) anexos y los cafés-concierto. Luego: Paseo de Julio (Leandro N. Alem) y su Recova que tiene, según Bossio, un "olor oriental especial". El Re dei Vini recibe conocidos noctámbulos.
Las del sur disimulan algún cafetín entre locales instalados en la zona financiera. Se recuerdan La Bolsa y el Bar Salisbury.
Café Casino, en Maipú 350, en el primer piso del Teatro Casino. Local cuyas características son similares a las de todos los que se encuentran incluidos (o son anexos) en numerosos, teatros.

Su categoría depende de la del teatro, desde la lujosa confitería instalada en las galerías del Teatro Ópera hasta los cafetines anexos a los teatros de El Bajo.
Algunos en los intervalos y al finalizar la función
hacen interpretar o pasar música popular como una manera de atraer y retener a los espectadores. En otros, como el Casino, es habitual la presencia de damas que fraternizan con los clientes... los maledicentes presumen que no es para comenzar el espectáculo.

El recorrido se presenta en el sentido histórico hacía la Chacarita. Si bien se sugiere que debe ser en el del avance del tango en su tentativa de conquistar El Centro.

En realidad sólo conquistó la Corrientes angosta y sus aledaños y se instaló en El Bajo. La Avenida de Mayo sigue españolísima: con un solo café tanguero.

Café Mogyana, en el sudeste con Suipacha. Enrique García Velloso lo considera "la peña bohemia por excelencia, con su ambiente parisiense". En éste y en el Doria, Florencio Sánchez escribe la mayoría de sus obras al dorso de formularios de telegramas "facilitados" por el correo.

Cruzando Suipacha, en el 925, el Café de los hermanos Domínguez; el año 1917 lo trasladan al 1537. El local lo ocupa el Café Los 36 (Billares) con Pedro Laurenz y Alfredo Gobbi.

Café El Quijote, en el 955, con su inconfundible aspecto de "taberna madrileña" (que incluye el olor a cocido), como lo calificó Vicente Martínez Cuiriño. Actuó un trío con Francini.

Siguiendo hacia C. Pellegrini, se sitúan en la vereda par, Café de los Inmortales, en el 920. Con su peña de 1905 a 1916.

Café Paulista, contiguo al teatro Nacional, reúne a su farándula.
Café El Nacional, en el 980. Hasta 1916 como Café Lloverás.
Café Germinal, en el 942. Su importancia en la difusión del tango aún no está bien determinada. Allí debutó Aníbal Troilo.
Un saludo a la Confitería Ideal y sus reuniones vespertinas.
En el noroeste de Esmeralda y Sarmiento el Almacén de Piaggio y las inolvidables charlas de don Santiago Belisario Roldán, que en ocasiones continúan en el Petit Salón, situado enfrente. El Petit y El Julién, en Esmeralda y Lavalle, "bacanes".
De los locales de los alrededores, diversos son tradicionales los del sur: la cortada Carabelas es: El tajo malevo en El Centro, con sus fondas "sobre" el Mercado del Plata; en el Nasun, Doria y Benjamín "comen bien y escuchan organitos", puesteros y noctámbulos. Excelente el puchero de La Croce di Malta que ayuda a subsistir famélicos inmortales. En el Café San Bernardo, su dueño, don Modesto (Martínez) recibe bohemios y cogotudos.
El lujoso Restaurante Americano, luego como Restaurante (El) Conté atrae a clientes (pese a sus precios) por su famosa cocina y calificadas orquestas. Se encuentra en Perón 966.
En el 920 el Restaurante Chiquín, el de la farándula.

Fuente: Club de Tango

Al norte: en Lavalle y Suipacha: Café Botafogo y Julio De Caro.
Un saltido a los Richmond, son tres y distintos: Florida 450, clases media y alta. Sede del "Grupo de Florida".
Esmeralda 444, estudiantes y extras de cine, quienes la siguen en Suipacha 450, billar y bolos. Actuación de la jazz de Armani.

Es injusta la respuesta de no se recuerda cuando se consulta sobre otros cafés de los alrededores. No muy numerosos, en varios se gestaron y son sede de barras de amigos, y su única pretensión es seguir siéndolo. Otros sí colaboran con el conocimiento del tango ya que reciben a músicos y conjuntos, improvisados, que "van a matar el hambre". También injusto, allí se inician y se dan a conocer músicos luego calificados.
Existe similitud con lo que representan y son los cafés barriales.
Un recuerdo a la vitrolera (victrolera) que "pasa" los discos desde su palquito, donde reina inalcanzable (¿o no?).

Antonio Requeni menciona (otro) Marzotto, en Lavalle entre Maipú y Esmeralda, una suerte de "Bolsa de trabajo" que reúne a músicos no ocupados que esperan que lleguen empresarios y músicos no ocupados que esperan que regresen sus amigas.
La esquina del Almacén El Verde, es la del sudoeste con Cerrito, donde actuaron Juan Maglio "Pacho" y Agustín Berto.

Vendido, sus ex dueños compran el local del Lloverás, y con los compases de "La Morocha" inauguran el Café El Nacional, el que siempre se recuerda como Catedral del Tango.

Es un salón alargado, paredes color café, el palquito, pequeño, en el centro. Se consideran sus mejores años los de 1920 a 1932 con el sexteto de Anselmo Aieta y su bandoneón.
Luego Juan D'Arienzo y su orquesta (Rodolfo Biaggi al piano).
Se dejó de ver en diciembre de 1952; sigue su espíritu.
De acuerdo a Ariel Magallanes ("Todo es Historia" 41), con su desaparición "se puso el epitafio en la historia del tango".
Con el Café La Oración, en el 1000, frente a la Iglesia de San Nicolás, tanguero, y El Seminario, en Perón y C. Pellegrini, que reúne a integrantes de tres teatros vecinos y de la Sociedad de Autores, se recuerdan a todos los que se eliminan, incluye cinco teatros e instituciones, para abrir la Avenida 9 de Julio.

En ninguna de las plazoletas que existen sobre sus "tumbas" se colocó un modesto monolito con una placa. Desapareció la Iglesia de San Nicolás donde flameó por primera vez la bandera.
Con la apertura de la Avenida 9 de julio, los porteños admiten que la calle Corrientes (y ellos) pierden algo tradicional, ya que "quedan divididos por 150 metros de desolación".

 Y porque digo calle si es una avenida, veamos la historia: Nos cuenta el historiador Felipe Pigna que:

San Nicolás es un santo que ha sufrido múltiples transformaciones a lo largo de la historia, mutaciones de las que él es absolutamente inocente.

Nació en el año 280 en Patara, en Asia Menor, en el sudoeste de la actual Turquía. Hombre de una extraordinaria bondad, realizó los milagros correspondientes y necesarios para su inclusión en el santoral y fue alcanzando una notable fama mundial post-morten cuando en 1087 sus huesos fueron robados por marinos italianos y llevados a Bari. Ya como San Nicolás de Bari se multiplicó su fama de generoso benefactor de los niños que lo transmutarían en el Norte de Europa y América en Santa Claus.

Pero todavía debía pasar un tiempo para que eso ocurriera y a Buenos Aires le faltaban varias décadas para convertirse en la capital de un nuevo virreinato, cuando surgió en el damero de calles de la Buenos Aires de 1608 un sendero con el poco práctico nombre de "calle que pasa por el costado de San Nicolás de Bari", en honor a una hipotética capilla que sería construida efectivamente en 1729 por el capitán Domingo Acassuso.

Las primeras noticias oficiales sobre la vida en la calle de San Nicolás —como pasó a llamarse— datan del censo de 1778 en el que se detalla que a lo largo de su recorrido vivían 336 personas, la mayoría españoles, y unas decenas de negros y mulatos.

Tras la derrota de los ingleses en 1806, el callejero porteño dio cuenta de la hazaña bautizando algunas calles con el nombre de los vecinos que se destacaron en la defensa. Así el terrenal regidor José Santos Inchaurregui desplazó al santo, pero su gloria fue efímera y la Revolución de Mayo necesitaba calles para sus nuevos nombres y eligió el de Corrientes, una de las primeras provincias que adhirió fervorosamente a la causa.

El crecimiento urbano que fue uniendo el centro con lo que hasta entonces eran suburbios animó al entonces secretario de gobierno, Bernardino Rivadavia, a pensar que la calle debía ensancharse hasta lucir de vereda a vereda un ancho de 30 varas (unos 26 metros).

Corría el año 1822 pero, se sabe, las obras públicas se demoran un tanto entre nosotros y el proyecto rivadaviano recién fue retomado por el intendente Joaquín Anchorena en 1910 en ocasión del Centenario, pero concretado 21 años más tarde por su colega Mariano de Vedia y Mitre que fue quien en 1931 firmó la partida de defunción para aquella calle Corrientes angosta.

 El Obelisco, de fondo

No se conoce el nombre del fotógrafo, pero la imagen confirma su pericia. La foto del ensanche de Corrientes fue tomada desde altura y en horario pico, para destacar los rasgos de la obra e incluir nada menos que al Obelisco, ya terminado, al que sólo falta retirarle los andamios. Se usó el material típico de los años 30 para hacer copias, la gelatina de bromuro de plata.
Las piquetas, las excavadoras y los andamios tenían el apuro de llegar con la nueva Corrientes y el Obelisco terminados para 1936 con el objetivo de celebrar los 400 años de la fallida primera fundación de Buenos Aires por el quizás demasiado adelantado Pedro de Mendoza, que terminó vencido por la "noble" aversión al trabajo propia y de sus "nobles" compañeros y el coraje y la resistencia de los habitantes originarios que defendieron heroicamente su tierra. Por algún motivo aquel fracaso monumental de la monarquía absolutista española parecía digno de homenaje y así iban cayendo los edificios altos y bajos que daban cuenta de aquella calle que el ex presidente Bernardino Rivadavia soñó Avenida y a la que hoy le seguimos llamando calle. Una calle que vio pasar durante la fiebre amarilla de 1871 incesantemente a los carros fúnebres que la recorrían a todo su largo desde que nacía en el Río y moría con una excesiva coherencia en el cementerio que hoy conocemos como "La Chacarita".

Corrientes supo y quiso albergar a los principales teatros de la ciudad, como el de La Opera, inaugurado el 25 de mayo de 1872 y ubicado como el actual Opera entre Suipacha y Esmeralda; el Politeama, en el cruce con Paraná; el Odeón en Esmeralda, cerca de la esquina donde Scalabrini Ortiz imaginó a aquel hombre que estaba solo y esperaba. La calle en la que el extraordinario payaso Frank Brown brilló por casi 40 años y en la que el inolvidable Pepino el 88 no ahorraba ninguna crítica a los poderosos de turno. Aquella Corrientes que vivió el trajinar de Sarmiento yendo y viniendo de la imprenta de su periódico El Censor ubicada en el cruce con Esmeralda; que vio y escuchó a los redactores de La Nación y de Caras y Caretas en los cafés de la esquina de San Martín. La Corrientes de los cafés literarios como el Royal Keller, donde Rubén Darío nos vio grandes y ricos y Ortega y Gasset, como mínimo, soberbios y distraídos.
La Corrientes que lucía en Florida la elegante peluquería barbería de Ruiz y Roca, centro de reunión de políticos e intelectuales.
Como era de preverse y quizás como un póstumo homenaje a la desidia de Mendoza, las obras se demoraron y en 1936 el presidente Agustín P. Justo sólo pudo inaugurar el Obelisco en el mismo solar donde hasta 1931 había sobrevivido el templo de San Nicolás en cuya torre, en 1812, flameó por primera vez en Buenos Aires la bandera celeste y blanca.
La inauguración pomposa y oficial llegaría en 1937, pero la gente se adelantó casi un año y todo el pueblo de Buenos Aires decidió inaugurarla por su cuenta. Con su impronta la recorrió de punta a punta, partiendo del flamante Luna Park para acompañar los restos de Gardel hasta la Chacarita. Eran decenas de miles que de tanto en tanto podían ver en las paredes sobrevivientes los restos de un empapelado, las intimidades interrumpidas de aquellas casas de Corrientes; y también la forma que iba adquiriendo la vieja calle con sus teatros reconstruidos y sus bares reciclados.

No por enemigo del progreso sino por amigo de lo entrañable, escribía Roberto Arlt en sus Aguafuertes porteñas: "Es inútil, no es con un ensanche con el que se cambia o puede cambiar el espíritu de una calle. Amenos que la gente crea que las calles no tienen espíritu, personalidad, idiosincrasia. Es inútil que la decoren mueblerías y tiendas. Es inútil que la seriedad trate de imponerse a su alegría multicolor. Es inútil. Por cada edificio que tiran abajo, por cada flamante rascacielos que levantan, hay una garganta femenina que canta en voz baja: 'Corrientes... tres, cuatro, ocho... segundo piso, ascensor'. Esta es el alma de la calle Corrientes. Y no la cambiarán ni los ediles ni los constructores. Para eso tendrían que borrar de todos los recuerdos la nostalgia de: 'Corrientes... tres, cuatro, ocho... segundo piso, ascensor'".

Felipe Pigna

  Roberto Arlt, Carlos Gardel, Enrique Santos Discépolo, entre tantos otros genios de la cultura de Buenos Aires, supieron caminar por esta calle que ya es historia latente de nuestra ciudad. Otras de la imágenes de los teatros la encontramos aquí en la  imagen y ya en el año 2009 el restaurado teatro El Nacional, que después de incendiarse estuvo cerrado casi dos décadas, por el enojo de su dueño Alejandro Romay, que pretendía que las autoridades le dieran dinero para reabrirlo después del siniestro. Así son los empresarios. A ellos se les prende fuego su negocio particular o nos llueve y se le secan los campos y el resto del pueblo con sus impuestos, tiene que ayudarlos a rehacer su negocio, pero cuando les va bien...toda la platita es para ellos.

Miremos estos tres videos de la calle corrientes hoy en 2009

  Paseamos por la noche porteña, La calle Corrientes, que fue testigo de muchas glorias de nuestro tango. Con sus históricas confiterías, bares y teatros donde caminaron y tomaron café, personajes gigantes de nuestra cultura popular.

 El cruce de Av. 9 de Julio con "la calle" Corrientes, donde encontramos la Plaza de la República y emplazada en ella el Obelisco de Buenos Aires.

 Cruzamos Av. 9 de Julio, nos encontramos con unos hermosos artistas callejeros, y le mostramos el Obelisco de cerca.

  Los contrastes que luchan en una sola calle. La modernidad de un edificio en forma de caja y con sus ventanas de espejo contra...

...una iglesia Evangélica con su impresionante estilo gótico, que nos asombra. El edificio, realizado en 1874, posee un techo de madera, apoyado en cabriadas inglesas. El órgano data de 1882.

No podemos agradecerle a la modernidad si no repudiarla, por el desastre que ocurrió hace unos años en la segunda década infame de nuestro país, la de los años noventa del siglo XX, que permitió nada menos en la esquina del tango Corrientes y Esmeralda donde durante muchos años se encontraba una tradicional confitería llamada Cabildo y en el primer piso podíamos disfrutar de la magia del museo de cera, donde estaban caracterizados grande personajes de la historia del mundo. Y al lado de la esquina por Esmeralda el teatro Odeón. El coimero, delincuente de guantes blancos y primer intendente, de nombre Carlos Grosso, puesto a dedo por el no menos ladrón y ex presidente Menem, (previamente a la nueva constitución de la ciudad, que nos permite votar al Jefe de Gobierno), permitió que en esta esquina una demolición tire por tierra tanta tradición y cultura, para que hoy tengamos una playa de estacionamiento, la cual no esta permitida por la zonificación municipal, pero como por arte de magia o de coimas posea habilitación. Claro que las salas están protegidas (o deberían estarlo) por la ley 14.800.

Corrientes y Esmeralda, la esquina del Tango, en tu esquina rea, cualquier cacatúa  sueña con la pinta de Carlos Gardel.

Esquina mítica que Celedonio Esteban Flores recreo a partir del inventario de acontecimientos que narro en una canción. Aquel ambiente de aquella esquina a principios del siglo XX, tan distinto del actual, es difícil imaginarlo sin escuchar su letra.

Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross
y te dieron lustre las patotas bravas
allá por el año... novecientos dos...
Esquina porteña, tu rante canguela
se hace una melange de caña, gin fitz,
pase inglés y monte, bacará y quiniela,
curdelas de grapa y locas de pris.
El Odeón se manda la Real Academia
rebotando en tangos el viejo Pigall,
y se juega el resto la doliente anemia
que espera el tranvía para su arrabal.
De Esmeralda al norte, del lao de Retiro,
franchutas papusas caen en la oración
a ligarse un viaje, si se pone a tiro,
gambeteando el lente que tira el botón.
En tu esquina un día, Milonguita, aquella
papirusa criolla que Linnig mentó,
llevando un atado de ropa plebeya
al hombre tragedia tal vez encontró...
Te glosa en poemas Carlos de la Púa
y el pobre Contursi fue tu amigo fiel
en tu esquina rea, cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.
Esquina porteña, este milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial
cuando con la vida esté cero a cero
te prometo el verso más rante y canero
para hacer el tango que te haga inmortal

  El edificio que estamos viendo es el del teatro Odeón ubicado en la Calle Esmeralda casi esquina Corrientes. Fue uno de los teatros porteños más caracterizados de su época. En 1897 se reunió en su sala la convención que decidió la candidatura de otro traidor a la patria, el ex presidente Julio A. Roca a su segunda presidencia. Fuente de la fotografía: Señor Carlos Ferraro.

Caminando una cuadra hacia "el bajo", es decir hacia el este o el Río de la Plata, nos encontramos que aún hoy en Buenos Aires podemos comer esa pizza que antes se encontraba en toda la ciudad, antes que esta se transforme en una masa dura con queso arriba. En el "Palacio de la Pizza", como se llama esta pizzería me van a encontrar asiduamente dándole a esa impresionante pizza que elaboran como hace años, acompañada de un buen baso de vino Moscato. Es una -de las contadas con los dedos- pizzerías de Buenos Aires que hoy encontramos esa pizza a la antigua y a mi gusto creo que es la mejor de la ciudad.

Frente a el Palacio de la Pizza se cometió otro asesinato a la cultura porteña. Donde en la dirección 746 de la Avenida Corrientes se encontraba el teatro Astros, el cual fue demolido hace poco tiempo y hoy es otra playa de estacionamiento de seis pisos. Otra vez se viola la legislación que protege a las salas teatrales y pasa desapercibido para esta sociedad, como cuando yo me fui a sacar una muela.

Unas dos cuadras más y hoy encontramos un portón fileteado con la mágica dirección que figura en el primer verso del tango de 1925 “A media luz”, de Edgardo Donato y Carlos César Lenzi: “Corrientes tres cuatro ocho, / segundo piso, ascensor. / No hay porteros ni vecinos, / adentro, cocktail y amor…” (De esto le debemos la foto, pronto la publicaremos).

Estadio Luna Park, "El luna" para nosotros los porteños.

El nombre de Luna Park aparece por primera vez en Buenos Aires, en 1912. Sus fundadores fueron Ismael Pace y José Lectoure. Por aquel momento era una feria de diversiones, propiedad del padre de Ismael, Domingo Pace, que se levantaba en la calle Rivera al 600, de allí pasó al terreno ubicado en la calle Corrientes 1066, donde hoy se encuentra el Obelisco y finalmente se estableció en el mítico solar cito entre las calles Corrientes, Lavalle, Bouchard y Madero.

En sus primeros tiempos ofrecía funciones de teatro al aire libre, por lo que puede verse que su origen no es boxístico sino que el entretenimiento y la variedad fueron la base de este fenómeno único. Entre muchas de las atracciones que se ofrecieron, se realizó la primera exposición de radiotelefonía con aparatos a galena. Esto dio la idea de transmitir por ese sistema "El Combate del Siglo", la famosa pelea de Firpo y Dempsey, el 14 de Septiembre de 1923.

En Febrero de 1932, con tres tribunas habilitadas y sin techo, con motivo de la inauguración de la que sería su morada definitiva se llevaron a cabo los Bailes de Carnaval animados por "La Orquesta de la Guardia Vieja". Desde entonces, los bailes de carnaval del Luna Park, marcaron un estilo durante muchos años; y la orquesta de Francisco Canaro, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Osvaldo Fresedo y tantos otros le dieron música al baile de las máscaras. No obstante la inauguración oficial del Luna Park se llevó a cabo el 5 de Marzo de 1932 con el primer festival pugilístico. Desde ese momento y hasta 1987 el Luna Park se convirtió en el máximo escenario dedicado a este deporte.

José Lectoure falleció en 1950 y Don Ismael Pace murió trágicamente en un accidente automovilístico en 1956. El continuador de esta tradición es nada más y nada menos que Juan Carlos "Tito" Lectoure quién desde los veinte años hace que esa obra que comenzaron Don Lectoure y Don Pace no se detenga nunca. *Actividades más destacadas que ha realizado.

Las grandes peleas; los 6 días en bicicleta; Guillermo Vilas; El Circo de Moscú; la realización de una pileta de natación para una demostración de Ballet Acuático; la enorme pista de hielo del Holiday on Ice; los dos Campeonatos Mundiales de Basquet de 1950 y 1990; el Campeonato Mundial de Bochas del ´87 y el Mundial de Volley del ´82.

Los recitales de Mercedes Sosa, Sandro, Víctor Heredia, Horacio Guarany, Facundo Cabral, Fito Páez, Teresa Parodi, Valeria Lynch, Charly García, Luis Alberto Spinetta, La Camerata Bariloche, Cuarteto Supay, Piero, y muchos más.

En la canción popular internacional, presentó artistas de la talla de la desaparecida mexicana Amparo Ochoa Frank Sinatra, Joan Manuel Serrat, Tom Jones, Luis Miguel, Ricky Martin, Juan Luis Guerra, el Puma Rodríguez, Cristian Castro, Ray Charles, B.B. King, los shows de Liza Minnelli y otros.

Luego de abandonar la actividad deportiva - El Boxeo - realizando el último combate el 17 de Octubre de 1987, entre Arce Rossi y Ramón Abeldaño por la categoría Welter, el hoy desaparecido Tito Lectoure comienza una nueva etapa en el Luna Park, la actividad cultural, ya en forma definitiva irrumpe en el mundo de las artes, como productor del éxito más grande que registra la actividad teatral con los musicales de "Drácula" y "El Jorobado de París". En el ínterin se presentaron los famosos Ballet Bolshoi, Kirov, American Theatre, La Scala de Milán y tantos otros.

También ofreció al público artistas de la talla de Maia Plisteskaia, Luciano Pavarotti, Julio Bocca, José Carreras, Vladimir Vasiliev, entre otros.

Contaba mi padre que como parte del público en una de las carreras de bicicletas fue testigo de una gran rodada en la pista en la cual a varios ciclistas les produjo heridas de consideración.

El estadio Luna Park fue construido meramente para realizar deporte entonces no tuvieron en cuenta los ingenieros responsables de la obra, porque no era parte del proyecto, la acústica y pasados los años se comenzaron a realizar recitales como explicamos anteriormente. En dos oportunidades fui a presenciar dicho eventos, y ambas veces el la tribuna popular, una vez a Joan Manuel Serrat y la segunda a Mercedes Sosa, Teresa Parodi y Amparo Ochoa y en ambas oportunidades no se escuchaba nada de la música en vivo y la gente gritaba desde la popular ¿no se escuchaaaaaaaa!. Por otra parte y como una anécdota tragi-miserable del único dueño en esa época del "luna" Tito Lectoure, que se cotizaba como el "hombre" soltero más rico de la Argentina, pero famoso por su "codo de oro". Serrat estaba cantando una canción en la cual dice -y me quede colga´o de las alturas... y el mismo, le agrega a la letra "Tito, al techo no le vendría nada mal una mano de pintura. El famoso y único Luna, siempre le falto mantenimiento en lo estético cuando vivía Lectoure, no era porque le faltaba dinero, sólo por que era empresario.

La peatonal  Lavalle, calle declarada del cine nacional

  Paralela a la Avenida Corrientes esta peatonal, hace años fue declarada calle del cine nacional, defendiendo así a la cultura que proviene de la pantalla grande. Supo ser el paseo tradicional de miles de familias que se volcaban a la inmensa oferta de películas nacionales y extranjeras que ofrecían las diversas salas de cine.

Y en final de la película vista por la familia, están los restaurantes y parillas para cenar con los seres queridos, un paseo clásico de los porteños durante décadas. Aún hoy y a pesar de las pocas salas de cine que quedan, encontramos en mucho menor medida, pero firmes con la tradición hay gente que  elige con su familia ir al cine y después a cenar. Hay restaurantes tradicionales como el que muestra la imagen, en este caso es La Estancia, que nos ofrece la mejor carne argentina y sus precios son accesibles, o bien el palacio de la Papa Frita, etc.

En la década de los años noventa a raíz del ferviente empeño desde el gobierno nacional de avanzar con un capitalismo despiadado y por ende eliminar a todo lo que tenga que ver con la cultura y si a eso le sumamos la llegada de los videos casetteras y el actual DVD, el cine sufrió una herida de muerte. Dejo de ser tan concurrido como en las épocas de oro, y hoy caminando por La calle Lavalle, en el lugar donde antes había grandes salas de cine, encontramos iglesias evangélicas, un bingo, y gigantes comercios en las antiguas salas, vendiendo baratijas de origen chino. Se redujo muy notablemente la cantidad de cines y una vez más la cultura de nuestra ciudad fue maltratada y para ponerle un poco sal en la herida, le sumamos el insaciable mercado inmobiliario que tiene una óptica netamente comercial donde lo único que importa es hacer negocios con bienes raíces, sobre esta clásica arteria del barrio de San Nicolás. El paisaje es lamentable para los amantes del cine y de la cultura.

Trajimos a este espacio cultural desde un artículo de sitio web llamado Top Inmobiliario y en él, su punto de vista netamente mercantilista sobre nuestra cultural calle:

La calle Lavalle en su tramo peatonal ofrece una perspectiva renovada por el impulso del turismo, que se hace notar en una amplia zona del microcentro, con locales que comienzan a orientarse para captar a este nuevo tipo de público.
Se suma a esa circunstancia el inminente vencimiento de contratos firmados en 2002, por lo que se puede observar mayor cantidad de carteles que ofrecen oficinas y locales, sobre todo desde Esmeralda hasta Leandro N. Alem.
En este nuevo escenario, los propietarios de espacios con un buen frente sobre la peatonal analizan la posibilidad de obtener una mejor renta con el alquiler si los comercios tienen ahora clientes con dólares o euros. "En algunos casos los contratos se renegocian, pero en otros el propietario pretende que se desocupe después del vencimiento para poder obtener una mejor renta. Lo mejor sería realizar una negociación equilibrada para ambas partes".

Y con todos estos elementos, cierres de salas de teatros y cines, sólo nos va quedando pensar en un nostálgico recuerdo de cuando Buenos Aires era una verdadera ciudad con máxima calidad en cultura. Por suerte existen aún muchos espacios de teatro independiente que luchan contra la modernidad de los empresarios y el mercado inmobiliario.

La peatonal  calle Florida.

Es relativamente corta, con una extensión de doce cuadras, toda peatonal. Une a dos calles paralelas que llevan el nombre de un traidor a la patria el ex presidente Rivadavia y San Martín que lo odiaba, justamente por traidor. En el Nº 271 una placa recordatoria indica que allí vivió Mariquita Sánchez de Thompson, que nació en el año 1786 y murió en 1868, a quien la historia la recuerda como la dueña de la casa donde se canto por vez primera el Himno Nacional Argentino.
La calle Florida es un centro comercial dentro de un barrio comercial. Recorrida por una multitud a diario, que suelen chocarse sin darse cuenta ni pedirse disculpas. Visitada por todo extranjero que llega a la ciudad de Buenos Aires. Muchos vendedores de ropas que “huelen” al extranjero y lo invitan a acercarse a sus locales de venta de ropa de cuero. No falta el “arbolito” que dice en voz baja: “cambio, cambio”, invitando a la compra y venta de dólares.
Sí, es la famosa calle Florida.
Se cuenta que desde la década del 1880 fue un lugar de residencia de la ‘gente bien’, (gente bien quiere decir gente con mucho dinero, no que sean buenos), de la elite porteña. Muchos años después, pasó a ser una arteria comercial. En el año 1913, se accede al pedido de los comerciantes para hacerla exclusivamente peatonal en algunos tramos. Las grandes tiendas comerciales, como Gath & Chaves y Harrod’s instalaron allí sus enormes comercios con majestuosas vidrieras. Y aún hoy esta plagada de confiterías, galerías y librerías.
Su nombre no esta indicado por que tiene flores, quizás pocos sepan el por qué y en Mire Buenos Aires se los contamos:


Lleva su nombre por un triunfo patriótico en el Alto Perú

El 25 de mayo de 1814, se enfrentan en la cercanías del pueblo de La Florida, a orillas del río Piray, las fuerzas realistas del coronel José Joaquín Blanco contra las huestes patrióticas encabezadas por Antonio Álvarez de Arenales y José Ignacio Warnes, junto a los comandantes De la Riva y Mercado.
Es una dura batalla en donde se enfrentan aproximadamente 2000 hombres. El triunfo favorece a las fuerzas patrióticas. Blanco, derrotado, se agrupó con su gente en la plaza del pueblo. Allí se apersona el coronel Warnes y lo desafía a un combate personal.
Se enfrentaron montados en sus caballos y el jefe patriótico vence al absolutista.
Luego, Arenales arremete contra la caballería realista y mata espada en mano a tres enemigos. Es muy mal herido, aunque se sobrepone y salva su vida gracias a los cuidados del médico y capellán Fray Justo Sarmiento.
En homenaje a los triunfadores, el Director Supremo don Gervasio Antonio Posadas dispone que la calle más céntrica de Buenos Aires lleve el nombre del lugar de la batalla: Florida.

Desde el mirador de un hotel a metros de Obelisco tenemos esta cuatro vistas:

Al oeste se destaca entre el resto de los edificios una cúpula verdosa, es la de el Congreso de la nación.

Al fondo de esta imagen y mirando hacia el este de Buenos Aires el Río de la Plata.

Mirando al sur encontramos la torre de la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires.

Hacia el norte y a consecuencia de la gran península que forma la ciudad otra vez el Río de la Plata.

La "city porteña"

Algo así como el equivalente al mediático Manhattan de Nueva York, plagado de edificios de esta envergadura y los bancos donde se manejan los poderosos dueños del dinero sus negociados.

Llamativa e impresionante es la arquitectura que nos regala el barrio en toda su extensión.

Esquina de la Avenida Callao y Lavalle, en el límite oeste del barrio.

  Estas raras cúpulas y fachadas reflejan los trabajos de verdaderos artesanos de la construcción antigua. Los encontramos sobre la Avenida Leandro N. Alem a metros de edificio del Ministerio de Comunicaciones y Correo Central,  que más adelante en este paseo encontrara fotografiado y escrita su reseña.

Continua la bella arquitectura, le aconsejamos que si esta caminando por este barrio y porque no, en mucho otros lugares de Buenos Aires, trate de llevar su vista hacia arriba, y encontrará estas bellas edificaciones.

Edificio de la sede central del Banco de nación Argentina

El rincón de Rivadavia y Reconquista donde se levanta el edificio fue llamado el "hueco de las ánimas", por estar deshabitado y cercano al camposanto de la Catedral.
Durante el primer decenio del siglo XIX, en este lugar se inició la construcción de un coliseo, que después de varios intentos quedó interrumpido.
En 1857 fue inaugurado aquí el primer Teatro Colón, obra de Enrique Pellegrini, realizada con gran majestuosidad y lujo hecho posible por la prosperidad económica y el comercio internacional del momento. Sus techos de acero se encargaron a Gran Bretaña, los elementos de ornamentación se trajeron de Francia y las esculturas, de Italia; para decorarlo, se contrató a pintores europeos. Años más tarde el teatro fue adquirido por la Municipalidad y, en 1888, a fin de reunir fondos para la construcción del actual Teatro Colón, es vendido y transformado en Casa Central del Banco Nacional

La Plaza de Mayo adquirió definitivamente un carácter institucional reuniendo en su entorno a las sedes del gobierno nacional y municipal, de la iglesia y de la banca. En 1891 se fundó el Banco de la Nación con la presidencia de Carlos Pellegrini y pasó a ocupar la sede del antiguo Banco Nacional, quebrado por una mala administración anterior.

El edificio fue reformado y ampliado por la compra de los terrenos vecinos. No obstante, pronto se hizo necesaria la construcción de un nuevo edificio que reuniera todas las sucesivas anexiones.
En 1939, el arquitecto Alejandro Bustillo fue designado para la realización del proyecto del actual edificio. Es de grandes dimensiones y posee elementos decorativos tomados de los ordenes clásicos. Destacan las columnas corintias de la gran portada de la explanada y el tímpano. La amplia ochava de la explanada, frente a la Casa de Gobierno, se debe a la ubicación de un antiguo bastión del Fuerte de la Ciudad, que avanzaba sobre la línea de murallas.

Sus fachadas exteriores están revestidas con piedra traídas de Balcarce y Chapadmalal. El espacio interior central, con una altura de 40 metros, está cubierto por una gran cúpula de 50 metros de diámetro y se encuentra íntegramente revestido con mármol de la región de Cuyo; sus pisos son de granito. Entrando a la planta baja operativa se puede apreciar este espacio interior, de dimensiones impactantes.

Catedral Metropolitana

  El actual edificio de la Iglesia Metropolitana de La Santísima Trinidad de Buenos Aires, fue consagrada Catedral en 1836.
El edificio Iglesia Catedral no posee un estilo definido, quizás es por la razón que pasaron dos siglos, desde que comenzó hasta que se terminó la obra. Pasando por muy diferentes manos, de arquitectos y constructores, quienes, según la oportunidad o momento, fueron cambiando o agregando elementos, desde lo barroco, hasta lo romántico. Una mezcla que no dice nada a la hora de hablar de arquitectura. Muestra sólo ostentación desmedida como la mayoría de los templos católicos, y en este caso sin mucho fundamento estilístico. Su nave central posee unos noventa metros de profundidad, tiene una superficie que se aproxima a los tres mil metros cuadrados.

En el atrio de la Catedral, en el suelo, frente a la puerta central realizada en mosaicos oscuros se halla una estrella de ocho puntas, la cual es denominada Cota 0. Ella indica el punto de apoyo para la nivelación de Buenos Aires; como tal figura en el código de edificación. (El código de Edificación es fundamental para construir en la ciudad de Buenos Aires. Allí se establecen las reglas que se relacionan con el espesor de las medianeras, la altura de los edificios en ciertos lugares, profundidad de los cimientos, etc.)

En la parte superior del edificio, podemos observar, al no estar adosada a los muros de la Catedral, la Cúpula, ubicada sobre el altar mayor, revestida con mayólica de losa común y cubierta con esmalte metálico italiano con colores celeste, azul y blanco. Cuenta con ocho ventanas, cuatro sobre el tambor y cuatro debajo del mismo; rematada por una cruz de hierro forjado.

La actual fachada fue diseñada en 1822 por un arquitecto francés de apellido Catelin. Y responde al estilo neoclásico francés.

Se ingresa al atrio, sumamente angosto, a través de una escalinata de cinco peldaños de mármol blanco. Su piso esta revestido con baldosones negros y blancos.

El peristilo es de docástilo, o sea, doce columnas representando simbólicamente a los doce apóstoles de Cristo. En 1823 Rivadavia pidió precio en París para fundir allí los capiteles y las bases de bronce, pero su elevado costo hizo que desistiera. Tuvo un acto de arrojo el ex presidente Rivadavia, porque de haber comprado semejante lujuria vana, la primera deuda externa con que de él endeudo Buenos Aires, se hubiera acrecentado. Esta deuda se termino de pagar a fines del siglo XIX, es decir casi ochenta años después, por el pueblo argentino.

Las columnas, actualmente, son de fuste liso, carecen de basa dando como resultado un edificio ancho y desproporcionado. Estas fueron traídas de Francia por vía marítima. Los capiteles son compuestos, con características del estilo corintio. Fueron realizados por Joseph Dubordieu hacia el año 1860. Sostienen un friso decorado con guirnaldas y querubines. Por encima de este un frontispicio triangular, el cual en su tímpano posee un bajorrelieve que reproduce la llegada de Jacob a Egipto.

En la esquina derecha del muro de la Catedral se encuentra la Lámpara Votiva, que representa la llama de la "argentinidad" que flamea perseverante sustentada a gas natural. Esta fue fundida con el bronce de los cañones que San Martín utilizo en sus batallas. Debajo de dicha lámpara se puede leer una un escrito de Bartolomé Mitre que hace alusión al General Don José de San Martín y al Soldado Desconocido de la Independencia.

El texto dice:

"Aquí descansan los restos del Capitán Don José de San Martín y del Soldado Desconocido de la Independencia". ¡Salúdalos!

La lámpara fue iluminada en 1948 por el presidente Juan Domingo Perón.

Lo más interesante que encontramos dentro de el edificio de la catedral y aun me pregunto el por que se encuentra dentro de una Iglesia Católica, es el mausoleo que guarda los restos del General San Martín.

Antes de comenzar la descripción de dicho mausoleo quiero resaltar que históricamente el pueblo visitante podía ingresar al mausoleo propiamente dicho, pero cuando fuimos a tomar esta fotografías y sin ninguna explicación mediante, nos encontramos con que por ordenes episcopales las puertas de hierro que dan entrada, se encuentran cerradas para nosotros los ciudadanos comunes, entonces los dueños de la patria, y únicos soberano nos vemos negados a estar cerca de nuestro y uno de los pocos próceres. Otra muestra de la antipopularidad de la Iglesia Católica.

Entramos y a la derecha a unos pocos pasos de el portón principal de la iglesia vemos esta imagen. La puerta original es de hierro y bronce con una particularidad, esta puerta está engarzada (no tiene no posee soldaduras. A ambos lados de ésta se encuentran dos granaderos custodiando este lugar. Pertenecen al cuerpo de Granaderos a caballo de San Martín.

Un gran arco de medio punto da entrada a la Capilla, coronada por una cúpula, que tiene en el vértice una abertura para el paso de luz exterior.

El Monumento costa de tres partes fundamentales, todas realizadas en mármol, los encontramos en la parte inferior y los basamentos individuales que son tres alegorías femeninas, representando cada uno de los países que liberó el Gral. San Martín, lucen amplias y plegadas vestiduras.

Fue construido con mármoles policromos, con luz cenital y base rectangular del granito.

El cuerpo central del monumento está realizado en mármol rojo imperio y rojo de Francia, en la parte superior se encuentra un sarcófago realizado en mármol negro belga, como elemento neoclásico, con reminiscencias de la antigüedad greco-romana, sobre éste asoma el capote realizado en bronce y un sable del mismo material.

Frente a este se encuentra la urna realizada en bronce que contiene los restos del Gral. Juan Gregorio Las Heras, ésta fue traída a la Catedral en 1906, obsequiada por el pueblo chileno. Hoy se puede apreciar a la derecha, frente a la estatua que representa al Perú, coronada por la figura de un cóndor en vuelo.

Los restos del Gral. llegaron al muelle de las Catalinas Norte el 22 de Mayo de 1880. El féretro fue colocado sobre una parihuela cubierta por la bandera de los andes bordada con hilos de oro donde se leen las siguientes inscripciones:

San Lorenzo – Maipú – Paso de los Andes – Lima – Unión – Libertad

La capilla aún no estaba terminada y sus restos fueron depositados en la cripta de los canónigos. Permaneció hasta el 27 de Agosto de 1880, día en que el féretro fue colocado, no en el sarcófago que corona al monumento, sino en el cuerpo central, donde debió ubicarse de manera inclinada, al realizarse dicha estructura no estaba estipulado el tamaño del ataúd.

Al salir de Francia, el cajón estaba estropeado por la humedad por lo que se colocó al cuerpo en otro cajón. Al pasar por el Uruguay se le obsequia un tercer ataúd, dado que el anterior era demasiado sencillo, pero cuando llega a Buenos Aires lo esperaba otro ataúd, finalmente el que lo conserva.

En 1888, se hizo cargo de mantenimiento del mausoleo la Municipalidad de Buenos Aires.

En la parte superior se halla la sencilla cruz de madera que había en la tumba de San Martín en Francia.

En 1966, fueron trasladados los restos del Gral. Tomas Guido desde la Recoleta. La urna fue ubicada en el ábside de la izquierda, frente a la estatua que representa a Chile. Ésta alegoría representa a la República de Chile. En este caso está simbolizado junto con la fruta y el ancla, dado que Chile es un país marítimo. También encontramos en la parte inferior el escudo de Chile y una breve reseña.

El General San martín muere en Boulogne Sur Mer en el año 1850 y la idea de repatriarlo surge en 1864, pero no se lleva a cabo antes por motivo de que la hija estaba viva y no quería que se trajera el cuerpo a la Argentina. Mercedes fallece en 1875, en Francia, entonces la idea de repatriar el cuerpo toma Fuerza.

 

Seguramente la hija del general San Martín no quería que su fallecido padre volviera a Buenos Aires porque ella sabía de la manera que San Martín despreciaba a los traidores a la patria. Y justamente Bartolomé Mitre, Avellaneda, Sarmiento, Roca, etc. que tuvieron la idea de repatriar sus restos, estaban dentro de esa categoría.

A la derecha se puede apreciar una réplica de la Bandera del Ejercito de Los Andes, la original se encuentra en Mendoza, ésta es de forma rectangular de 1.45cm de alto por 1.22cm de ancho, es de raso y esta dividida en dos franjas paralelas, blanca la superior y celeste la inferior. Al frente posee un escudo ovalado, dos manos que se cruzan y se estrechan sosteniendo una pica, la que a su vez sostienen en su extremo superior un gorro frigio. El escudo está rematado por un sol naciente y lo orean dos ramas de laurel que ascienden hacia ambos lados. Esta bandera fue jurada solemnemente en Mendoza el 5 de Enero de 1817, en vísperas de partir a Chile.

El edificio del Correo Central y Ministerio de Comunicaciones

En nuestro país, el correo fue organizándose casi a la par del resto de las instituciones. Durante el período revolucionario de mayo de 1810, el correo desempeñó un papel imprescindible para el nacimiento de la patria, llevando partes y órdenes de la Primera Junta, difundiendo bandos patrióticos con las ideas de mayo. El primer administrador de correos nombrado por la Primera Junta de Mayo fue Don Melchor de Albín en junio de 1810.

En 1826 el presidente de la República, Bernardino Rivadavia, envió al Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata el proyecto de nacionalización de correos. La consecuencia de esta histórica decisión, que significó la emancipación de nuestras comunicaciones, se vio el 1° de julio de ese año cuando Rivadavia creó en Buenos Aires la Dirección General de Correos, Postas y Caminos y nombró como director a Juan Manuel de Luca, quien desempeñó esta función por espacio de 32 años. Su sucesor, el progresista Gervasio Antonio de Posadas, fue quien colocó los primeros buzones en Buenos Aires, reglamentó el servicio de carteros y redujo las tasas postales, entre otras cosas.

Ya en el año 1874 fue nombrado director general Eduardo Olivera, quien ejerció el cargo hasta 1880 y perfeccionó lo hecho por Posadas. Aumentó el número de buzones y carteros, impulsó una ley y un reglamento nuevo, y el 7 de abril de 1876 fusionó la Dirección de Correos con la de Telégrafos. Es importante destacar que bajo la gestión de Olivera se sancionó la Ley de Correos Nº 816 que modernizó los servicios postales.

Suceden a Olivera otros administradores progresistas como Miguel Cané, Olegario Ojeda y Ramón J. Cárcano. Este último implantó los servicios de encomienda, giros postales, valores declarados y carta certificada. Cárcano, de esta manera, perfiló las herramientas que le darían impulso al servicio postal en nuestro país.

No es casual que el Palacio de Correos, símbolo de las comunicaciones nacionales y pieza arquitectónica relevante de la ciudad de Buenos Aires, lleve su nombre. El Palacio de Correos, conocido por todos como el Correo Central, comenzó a construirse en 1889 (un año después de haberse presentado el proyecto), pero se inauguró recién el 28 de septiembre de 1928. La crisis financiera de fin de siglo y la Primera Guerra Mundial fueron las responsables de este atraso. El arquitecto a cargo del diseño fue Norbert Maillart, quien además diseñó los edificios de Tribunales y el Colegio Nacional Buenos Aires. Lo curioso es que Maillart proyectó los planos del Correo desde Francia sin trasladarse a nuestro país. La construcción demandó en total 41 años, en los que se cimentaron 2.882 pilotes de hormigón armado de 10 metros de profundidad cada uno, en terrenos ganados al Río de La Plata. El proyecto original fue modificado varias veces por la escasez de presupuesto ya que la fachada principal se había proyectado originariamente sobre la avenida Alem y pensaba coronarse con grandes grupos escultóricos del francés Auguste Bartholdi, ya consagrado por la realización de la estatua de la Libertad de Nueva York.

En forma simultánea, y mientras el correo esperaba la inauguración de su sede central, otros cambios a nivel administrativo se iban sucediendo. Entre los años 1853 y 1856, el correo dependió del Ministerio de Hacienda, esto era lógico si se tiene en cuenta la importancia económica para el desarrollo del país. A partir de este ultimo año y hasta 1944, dependió del Ministerio del Interior; el 13 de junio de 1944 el Poder Ejecutivo dispuso la autarquía del correo. Desde el 1° de julio de ese mismo año se denominó Dirección General de Correos y Telecomunicaciones.

Siguiendo con esta cronología de fechas, es válido destacar que el 26 de enero de 1949 se creó la Secretaría de Correos y Telecomunicaciones de la Nación, elevada a rango de ministerio el 14 de mayo de ese año hasta que en 1958 pasó a ser la Secretaría de Estado de Comunicaciones. La Empresa Nacional de Correos y Telégrafos (ENCOTEL) fue creada el 23 de mayo de 1972, comenzando a funcionar como empresa del Estado el 1º de enero de 1974. Con esa denominación brindó todos los servicios públicos internos e internacionales, la prestación de servicios monetarios y la realización de aquellas actividades complementarias, subsidiarias y accesorias de la actividad postal.

El 29 de diciembre de 1992, a través del decreto Nº 2793 se creó ENCOTESA, Empresa Nacional de Correos y Telégrafos S.A. (Correo Argentino). Llevó este nombre hasta la privatización realizada el 1° de septiembre de 1997, a través de un proceso de concesión de los servicios por un período inicialmente estipulado en 30 años. La empresa Correo Argentino S.A. se hizo cargo de la administración del Correo Oficial tras el Decreto del Poder Ejecutivo Nº 262/97. Pero el 19 de noviembre de 2003, el Poder Ejecutivo emitió un nuevo decreto, el N° 1075/2003 por el cual se rescindió el contrato de concesión a la empresa y se formó una Unidad Administrativa a cargo de la conducción del Servicio Oficial de Correos, con el objeto de conducir y reorganizar a la empresa durante 180 días. Cumplido el plazo, por medio del Decreto N° 721/2004 se conformó la sociedad Correo Oficial de la República Argentina S.A. (CORASA), cuyas acciones son propiedad del Estado Nacional.

Plazoleta del Tango

  Estamos en Buenos Aires y no podía faltar la Plazoleta del Tango, y la encontramos de tras de el edificio del Correo Central.

Para ir terminando con este paseo por el barrio de San Nicolás, tenemos que contarles a nuestro lectores que si es coleccionista de objetos, como encendedores antiguos, discos, libros, soldaditos de plomo, autitos, equipos de audio usados, etc., en este barrio como en los vecinos San Telmo y Monserrat, tiene que internarse en las viejas callecitas y va a encontrar, galerías que desde afuera no dicen nada pero el los locales bien escondidos encontrará reparaciones y compra y venta de todo lo que se le ocurra.

Y entonces chau... seguramente quedan cosas por contarle de San Nicolás, es muy grande la historia y los recovecos que posee en sus cuatro cientos años de vida, para contarlos en este medio. Si conoce algún dato o historia escribanos a mirebuenosaires@argentina.com.

Un saludo y espero que le aya agradado el paseo.

 

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